jueves, junio 16, 2011

Frío marmol







Alberto Villén



El chirreo de la puerta despierta la muerte
del gélido hierro y el mármol frío
y a voces reclama estar abierta,
abierta porque la muerte no tiene fronteras
y las flores no respiran
si no tienen de la vida el agua fresca.
Se agarrotan los pernios y la sal de los ojos
que de tanto exprimirlos se quedaron secos
y, aquellos lloros, hasta enmudecieron.
Enmudeció el corazón
y el sentimiento cerrado se quedó
en un tunel de cemento
donde solo quedó grabado el nombre.



3 comentarios:

Lasafor dijo...

Cuando leo entre líneas se me entumece el alma.
¿Te espero mañana? Un abrazo.

Amparo (Mizu) dijo...

Felicidades por tu blog. :)
Una poesia preciosa que llega al espirítu junto con algúnq ue otro escalofrio.

Salu2

Joana dijo...

Tas la verja,
el umbral de la muerte.
Triste ausencia.

Precioso tu poema y los sentimientos que transmite. Y recuerda, nadie se va del todo.

Un fuerte abrazo