
Alberto Villén
Mírame,
préstame el misterio de tus ojos
para ver en la negrura de tus pupilas
ese laberinto de sensaciones
que no acierto a descifrar,
y siguiendo el rojo de tu sangre,
poder descolgarme en cada una de ellas
hasta lograr encontrarme.
Mírame,y enséñame a mirarte.
Mírame,
préstame el misterio de tus ojos
para ver en la negrura de tus pupilas
ese laberinto de sensaciones
que no acierto a descifrar,
y siguiendo el rojo de tu sangre,
poder descolgarme en cada una de ellas
hasta lograr encontrarme.
Mírame,y enséñame a mirarte.
3 comentarios:
Hola Alberto… un requiebro precioso.
Espero que tus musas no te abandonen jamás y puedas seducirnos con tus poemas, un abrazo.
Me lo dices con tanto garbo que resulta una lindeza leer la chispa de tu viveza y el ingenio de tu ironía pero, por una mujer, se hace... el requiebro que sea.
Besos.
Aquí estaba mi alma...en cada verso,buscando...que? Un alma libre que quisiera acompañarme...Por eso escribí Mirame..y fijate que casualidad..ya hablaba yo de los canales de la sangre... Me alegra que te guste mi forma de escribir. Un abrazo
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